El placer de un té helado

Para combatir el calor del verano, los dietistas, endocrinos y profesionales de la nutrición recomiendan beber al menos dos litros de agua diarios si no queremos sufrir los efectos de la deshidratación.

Para hacer más llevadero dicho hábito, en Lágrimas Negras les proponemos aromatizar el agua con una buena infusión de té, que nos refrescará al mismo tiempo que nos beneficiaremos de todas las propiedades esta  infusión.

Los tés helados son bebidas super refrescantes, hidratantes y muy beneficiosas para nuestra salud.

 

¿Qué té puede servirse frío?

Cualquier té puede servirse frío, pero hay determinadas variedades que ganan servidas heladas. Por ejemplo, tés verdes aromatizados con frutas, té especiados, rojos varietales, y por supuesto los oolong o semifermentados, aromatizados o no.

Los tés más suaves como el Pai Mutan, pierden parte de sus frágiles matices organolépticos.

Todo depende de nuestros gustos y del momento en  que nos encontremos del día y el resto de jornada que nos queda por delante.

Pero si lo que queremos es degustar un clásico té helado al estilo americano, ese que solemos ver las películas, entonces debemos escoger un buen English Breakfast Iced edulcorado con azúcar morena o incluso con fructosa (para bajar de este modo su aporte calórico), y con un refrescante zumo de lima, limón, naranja, o una mezcla de los tres.

 

Beneficios del té

Ya nadie pone en duda los numerosos  beneficios para la salud que el té nos ofrece,  además de su  ligera acción estimulante nos ofrece los siguientes puntos:

• Acción antiox, frena el envejecimiento,

• Equilibra los niveles de colesterol

• Anti cancerígeno

• No sube la tensión sanguínea

• Aumenta las defensas inmunitarias

• Previene  enfermedades cardiovasculares

• Actúa de cosmético natural para la dermis

• Previene la caries dental.

El hidratarse con té helados es un placer que se sirve en vaso frío. ¡Imposible resistirse a la tentación!

 

Rafael Lomas, primer maitre del Lágrimas Negras, desvela en este blog todos sus secretos para ser un perfecto anfitrión, aprender a servir los platos, o un buen vino, y preparar una sobremesa perfecta.